Ruidos
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El ruido es un factor psicopatógeno destacado en nuestra sociedad, tal y como tiene establecido el propio Tribunal Constitucional. Es, con toda seguridad, el elemento contaminante más habitual en nuestras ciudades, pero esto no quiere decir que estemos obligados a soportar mas allá de los niveles máximos establecidos en la normativa de aplicación, salvo en casos de emergencias o situaciones especiales.

El hecho de estar sometido a un nivel de ruidos elevado produce determinadas enfermedades físicas y psíquicas graves. Episodios de ansiedad, estrés, obsesión y depresión son enfermedades habituales en las personas que sufren un exceso de ruido. Estas situaciones, lejos de irse atenuando con el tiempo, se ven agravadas y deben ser tratadas por médicos especializados. En muchos casos, además, los que sufren la contaminación acústica son tachados de aguafiestas y de insolidarios, lo que agrava aún mas su situación social. No son extraños los casos en que abandonan su domicilio, incluso vendiendo a un precio por debajo del mercado.

La defensa jurídica contralos ruidos o contaminación acústica es lenta pero muy efectiva ya que nuestros tribunales, apoyados en una legislación muy exhaustiva, están cada vez mas concienciados por el problema que ya ha dejado de ser una mera molestia para pasar a ser considerado como una vulneración de los derechos fundamentales establecidos en nuestra Constitución.

PINEDO & ASOCIADOS tiene una larga tradición en la defensa contra los ruidos o contaminación acústica, no en vano supone cerca del 50 % de los asuntos que entran en el despacho. Desde esta experiencia podemos afirmar que la estrategia en la lucha contra el ruido varía en función de la fuente emisora, aunque todos tienen como denominador común la posibilidad de solicitar indemnización por los daños y perjuicios causados, ya sea a las administraciones competentes, a los causantes de los ruidos o a ambos solidariamente. Veamos los tipos de ruido y sus peculiaridades:

                        DEL OCIO         DEL TRANSPORTE         DE LA EDIFICACION         EN EL TRABAJO

                                          DE OBRAS         DE VECINDAD         INDEMNIZACIONES



EL RUIDO DEL OCIO

Los ruidos generados por bares, discotecas, ferias, verbenas, etc. son, probablemente, los más perturbadores de todos los que se sufren en el ámbito domiciliario ya que suelen ser elevados y producirse en horario nocturno, lo que impide un adecuado descanso y perturba la paz del hogar y el desarrollo de actividades tan importantes como la lectura y el estudio.

La lucha contra este tipo de ruido suele ser sencilla ya que son actividades que deben contar con licencias de actividad y funcionamiento, en las cuales se establecen las medidas correctoras necesarias para evitar que los niveles de ruido superen las normas de aplicación.

El problema en estos casos es la "apatía municipal" en el control, vigilancia y sanción de los incumplimientos de las actividades de ocio nocturno, que retarda considerablemente la solución del problema. Ausencia de un aislamiento acústico suficiente, de un limitador de volumen, de un control adecuado sobre la clientela, realización de una actividad distinta a la autorizada, incumplimientos en el horario de cierre o carencia de las licencias preceptivas son las causas más comunes de los problemas de contaminación acústica que sufren los vecinos de las viviendas afectadas por este tipo de ruidos, que podrían ser evitadas con un control más riguroso de los municipios.
Para mas información recomendamos la siguiente publicación realizada por este despacho:

 

EL RUIDO DE LAS INFRAESTRUCTURAS DE TRANSPORTE

Una de las fuentes más recientes de contaminación acústica es la generada por las infraestructuras de transportes. Por un lado, las ciudades se van acercando a los aeropuertos al mismo tiempo que estos se van ampliando para ofrecer mejor servicio. Por otro, las infraestructuras de carreteras forman ya parte del núcleo urbano que, por el aumento del tráfico rodado, necesitan ampliarse para evitar colapsos. Ello da lugar a que zonas que eran tranquilas se conviertan en focos de contaminación acústica que superan ampliamente los límites establecidos en la normativa. En las infraestructuras del ferrocarril ocurre lo mismo. Nuevas líneas, ampliaciones de las existentes, ampliación de las estaciones, etc. suponen un deterioro acústico que determinan un empeoramiento de las condiciones acústicas del entorno. Todo ello sin contar con el impacto paisajístico que convierte zonas verdes en entramados de transportes que ensucia la visión y genera, en definitiva, un empeoramiento de la calidad de vida.

La defensa jurídica contra este tipo de ruidos es mucho más complicada que la del ocio, especialmente si se pretende reclamar cuando la infraestructura está ya en funcionamiento. Para la construcción, ampliación o modificación de estas estructuras son necesarios diversos estudios e informes, como por ejemplo los Planes Directores, Estudios Informativos, Declaraciones de Impacto Ambiental, Proyectos, etc. Cuanto antes de inicie la oposición al proyecto, mejores resultados se conseguirán ya que se podrán recurrir los actos administrativos antes de que se conviertan en firmes, lo que ayudará a que las medidas contra el ruido sean mas efectivas. El enterramiento o atrincheramiento de las infraestructuras, el establecimiento de distancias mayores a las previstas en relación con el núcleo de afectados o la adopción de medidas correctoras más eficientes en origen son elementos que ayudarán en gran medida a que la citada infraestructura cause el menor impacto posible. Sin embargo, cuando ya se ha construido la infraestructura y el nivel acústico supera los límites máximos establecidos, solo queda solicitar la instalación de “parches” como pantallas acústicas, asfaltos porosos, limitaciones de velocidad, etc. cuyos resultados no son todo lo eficaz que sería deseable. Eso sí, se pueden solicitar indemnizaciones por los perjuicios causados por la negligencia de las administraciones competentes. A estos efectos es importante resaltar la Sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humano de 2 de octubre de 2001 (Caso Hatton y Otros contra el Reino Unido) en la que estableció que "Cuando las administraciones públicas no ponen todos los medios racionalmente necesarios y posibles para evitar la contaminación acústica, no pueden invocarse los intereses económicos de la sociedad para justificar la lesión del derecho a la intimidad personal y familiar de los ciudadanos".

Por ello, a los posibles afectados por aeropuertos, autopistas, carreteras de circunvalación, ferrocarriles, etc. LES RECOMENDAMOS que inicien sus acciones desde el momento en que tengan conocimiento de que se va a construir, ampliar o modificar dichas infraestructuras.

EL RUIDO EN LA EDIFICACION

Los ruidos producidos por una deficiente construcción o mantenimiento de los edificios de viviendas son una fuente inagotable de quejas y procedimientos judiciales. Cierres de puertas de garajes, motores ruidosos, bombas de fluidos defectuosas o antiguas, aislamientos acústicos insuficientes, aparatos de aire acondicionado mal instalados o excesivamente ruidosos, ascensores, etc. son elementos de la edificación que no deberían causar molestias a los propios vecinos, aunque su antigüedad, defectuosa instalación o mantenimiento, mala insonorización puede suponer un foco de contaminación acústica que los vecinos afectados no tienen el deber jurídico de soportarlos. Además, una vivienda que está sometida a ruidos excesivos sufre una depreciación en relación con el precio del mercado lo que supone un perjuicio patrimonial para su propietario que debe ser indemnizado.

El aislamiento acústico de los elementos separadores de las estancias de los edificios se encuentra definido en la Norma Básica de la Edificación relativa al aislamiento acústico (NBE-CA-88) y varía en función de la estancia colindante. Así, cuando una pared de una vivienda colinda con una sala de máquinas el aislamiento acústico de dicho elemento separador debe ser superior a cuando colinda con una estancia habitable. Esto, aunque puede parecer obvio, en muchas ocasiones no se cumple por el constructor, por lo que los ruidos de las máquinas invaden las zonas habitables de los domicilios haciendo la vida tremendamente difícil para el vecino. Así mismo, en las salas de máquinas y bombas el aislamiento acústico y térmico debe ser suficiente para evitar molestias y ruidos excesivos en los vecinos. La defensa jurídica de estos ruidos es sencilla ya que la normativa técnica es exhaustiva y los responsables están bien definidos en las distintas normas aplicables. Arquitectos, constructores, promotores, contratistas, la propia comunidad de propietarios o, incluso los ayuntamientos, suelen ser los responsables de la contaminación acústica ya sea por acción o por omisión de la diligencia necesaria. Las acciones adecuadas para solucionar estos problemas deberán ser dirigidas no solo a eliminar los ruidos sino también a solicitar la indemnización por los daños y perjuicios causados en función del tiempo transcurrido desde la reclamación hasta la solución del problema.

EN EL TRABAJO

La exposición a determinados niveles acústicos en el puesto de trabajo puede producir efectos negativos en la salud de los trabajadores. A estos efectos, el RD 1316/1989 tiene por objeto la protección de los trabajadores frente a los riesgos derivados de la exposición a ruidos excesivos. Así, cuando de superen los 80 dBA en el lugar de trabajo se deberán adoptar una serie de medidas de protección, entre las que se cuentan la adopción de protecciones auditivas, reconocimientos médicos, reducción del ruido en la misma fuente utilizando las mejores técnicas disponibles, etc. Así mismo, habrá que valorar otros aspectos que pueden dar lugar a recibir un plus por penalidad o indemnizaciones en caso de daños a la salud, por no haber adoptado las medidas necesarias para evitar lesiones.

RUIDO DE OBRAS

Los ruidos de las obras son otro de los elementos ruidosos presentes cotidianamente en nuestras ciudades y que sufrimos los vecinos. Ya sean las obras de las calles, las de la edificación, las de las reformas de las viviendas o locales cercanos, son trabajos ruidosos que deben ser realizados adoptando una serie de medidas que minimicen los ruidos. La regulación de las obras únicamente establece que deberán realizarse en periodo diurno y con maquinaria homologada y que sea utilizada correctamente. Los equipos que se usen en las obras deberán ser los técnicamente menos ruidosos y los encargados de las mismas deberán adoptar las medidas oportunas para evitar que los niveles sonoros excedan de los límites fijados para cada una de las zonas en que se estén desarrollando las obras. Por lo anterior, sería necesario conocer en que lugar se están desarrollando las obras para saber cuales son los límites máximos que esta usted obligado a soportar. Además sería necesario realizar una medición de los citados ruidos para acreditar que se superan, en cuyo caso tendría usted una acción para paralizarlos e, incluso, para solicitar una indemnización por los daños y perjuicios causados.

En casos especiales, en que no se pueda garantizar que los ruidos no superen los establecidos en las normas, el ayuntamiento tendrá que autorizar la realización de operaciones u obras productoras de ruidos excesivos, PERO ESPECIFICANDO EL HORARIO EN QUE DICHAS OPERACIONES SE HAN DE REALIZAR.

Por lo tanto, en su caso sería necesario realizar las mediciones, solicitar información sobre las licencias de obras y el horario de las que excedan el nivel de ruidos establecido por las normas de aplicación. En último caso, podrá usted acudir al juzgado y solicitar indemnizaciones, como ya se ha realizado con éxito en otras ocasiones.

RUIDOS DE VECINDAD

Los ruidos de vecindad son los que tienen un peor tratamiento jurídico, fundamentalmente por la dificultad de conseguir la prueba necesaria al ser los ruidos esporádicos. Así los golpes, movimiento de muebles, chillidos, música a gran volumen, actividades de bricolaje y demás ruidos que las personas realizan en sus actividades cotidianas tienen difícil defensa jurídica, a pesar de ser una fuente enorme de conflictos que se refleja en la gran cantidad de consultas de vecinos afectados por estos ruidos que se reciben. Este es un problema de concienciación ciudadana en el que en España estamos lejos de lo que sería deseable con relación a otros países de la U.E. La defensa de este tipo de ruidos se debe encauzar a través de las juntas de propietarios, que son los que deben concienciar a los vecinos. Así mismo, la Ley de Propiedad Horizontal y la de Arrendamientos Urbanos ofrecen un cauce para evitar estos problemas, aunque poco efectivo.

Como labor de concienciación en la que debemos estar todos involucrados, PINEDO & ASOCIADOS ofrece un DECALOGO DE BUENA VECINDAD (Tomado del Centre d´information e Documentation sur le bruit (www.cidb.org)).

1º) NO ANDAR CON TACONES O ZAPATOS EN LA CASA.
2º) MODERAR EL VOLUMEN DE LA TV, LA MUSICA Y LA VOZ
3º) COMPRAR ELECTRODOMESTICOS SILENCIOSOS
4º) NO HACER BRICOLAJE EN HORAS NOCTURNAS O DE SIESTA
5º) PONER TAPAS DE FIELTRO EN LAS PATAS DE LOS MUEBLES
6º) NO DAR PORTAZOS NI GOLPES MI VIVIENDA
7º) BAJAR LAS ESCALERAS EN SILENCIO
8º) NO PASAR LA ASPIRADORA EN HORAS DE DESCANSO
9º) ENSEÑAR AL PERRO A NO LADRAR EN LA VIVIENDA
10º) SI HAGO UNA FIESTA, SE LO COMUNICO A LOS VECINOS




 
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